no lo creo.

Le dijo hola y con un beso en el cachete -peligrosamente cerca de su boca- la mató.
Le dijo que la iba a proteger, que siempre iba a estar ahí, al pie del cañón.

¿Le mintió?
¿Le falló?

No lo creo, hoy sigue ahí parado.
Como hace días atrás.
Y aunque hoy esté con la mirada perdida, seguramente volverá a ser el mismo de siempre. El que le sonríe y le cambia el mundo. El que le escribe y transforma la historia. Su historia.

No siempre vamos a encontrarle una razón a las cosas, pero... ¿las razones son siempre necesarias?

No lo creo.

No me pasa, yo confío. Ustedes confían. Entonces dejemos de buscar razones. Que fluya como un río. Que la razón sea la última opción en la lista. Aunque tampoco lo creo, vos, yo, ella y él, vamos a volver a caer.

3 comentarios:

Cami dijo...

Pienso mucho.

Mauro. dijo...

Estás en lo cierto, chica. No es necesario saber la razón de las cosas. Solo basta hacerlas y/o admirarlas por una buena razón para ti.

Gustavo Aguilar Alterno Espiraaaal dijo...

De acuerdo con Mauro solo hay que hacer las cosas y listo no hace falta nada mas, con que se sienta feliz es mas que necesario =D