son las dos y media de la madrugada y no me puedo dormir. me duele un poco la panza y no sé si es por el helado que tomé después de comer o si sos vos. porque a veces me doles, aunque no lo diga. y no lo digo porque no soy de decir mucho las cosas. me doles acá en el medio del cuerpo, como si estuvieras clavado. en realidad me duelen muchas cosas. a todos nos duele algo. me duele la incertidumbre. no saber qué hay más allá de esto que estoy viviendo y escribiendo ahora. es el miedo lo que duele. ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué? no me gusta sentirme vulnerable. no me gusta sentir que hay algo que se puede romper. no me gusta dejarme cuidar, no me gusta que me cuiden. o capaz es lo que estoy buscando desde hace un tiempo y no quiero dejarme ver que es lo que necesito (y lo que quiero).  no me gusta sentirme frágil. me gusta pensar que soy irrompible, fuerte, que no tengo límites. me gusta pensarme sola pero no me banco estar sola. no me gusta sentirme vulnerable. no me gusta darme cuenta de que hago las cosas mal y tampoco me gusta reconocerlo. mostrarme vulnerable para mi es quebrarme, es abrir una puerta que hasta hace poco estuvo cerrada con llave, es sentir que sí, que puedo romperme y que es probable que eso pase. no quiero que haya alguien que tenga que arreglarme. no quiero romperme. no quiero ser pedazos. me asusta esa idea, me da vértigo. y a pesar de todo hay algo adentro mío muriéndose mientras grita que por favor me deje querer, que por favor te deje quererme. y me da miedo y ese algo adentro mío se muere porque si me queres eso quiere decir que en algún momento podes dejar de hacerlo y no sé si soy capaz de aguantar que eso pase, no me la banco. no me banco vivir en el presente, necesito siempre saber qué va a pasar. necesito saber si vas a dejar de quererme. y lo peor, o lo que más me duele capaz, es que no sé decirlo. no me sale. no puedo. no tengo voz. y no sé si quedarme o salir corriendo. no sé si tengo que salir a buscarte. y sin embargo te quiero en todas las esquinas de mi vida. me da miedo el caos y me asfixia la calma. quiero orden y revolución, paz y guerra, un cielo sin nubes y tormentas, y todos los antónimos que existan en la galaxia. los quiero al mismo tiempo. y eso es imposible, no me gusta sentirme vulnerable. es como si estuviera parada en el medio de una circunvalación y ninguna de las salidas me lleva para el lado que quiero ir. a veces nos imagino despertando juntos, vos estas al lado mio y yo te estoy mirando, tenes los ojos cerrados y seguramente el alma un poco desordenada, me sonreís y yo te susurro a la orilla de la boca esa canción que dice “y que maravillosa forma de empezar el dia enroscandonos”. te imaginas lo mismo? pensas en mi cuando no hablamos? quiero saber todo de vos y cuando siento que estoy dejandote saber todo de mi te me escurrís por todos los rincones del cuerpo y volvemos siempre al lugar del que salimos. y si no hay otra salida? quien lo decide a eso? vos? o yo? te vas a seguir escurriendo de mi vida? o en realidad la que se escurre soy yo? no quiero que me enseñes a querer. eso de aprender a querer y que la gente te quiera explicar lo que es me parecio siempre una pelotudez. no podes enseñarle a una persona a querer. quiero que me enseñes como puedo ser parte de tu vida. quiero que me enseñes a acomodarte el alma cuando la tengas desordenada (porque se que es así, cada vez que me decis que sos bueno escuchando y no hablando). yo tambien quiero enseñarte como acomodarme el alma, aunque sinceramente ni yo se si hay forma de acomodarla. quiero enseñarte a leerme la mirada porque a mi tampoco se me da muy bien eso de decir como me siento. no quiero que vengas y te acomodes en mi vida sabiendo todo de mi, porque eso es imposible. no quiero que te hagas el que sabes qué voy a decir y cómo y cuándo. vení, pasá, está todo un poco desordenado porque no sé ser de otra forma, porque nunca nadie entró. ayudame a ordenar o dejemos todo asi y vayamos a la cama. pero vení, pasá, no te quedes mirando desde la puerta. acomodemonos las almas.

son las tres de la madrugada y la panza ya casi no me duele. no sé si fue el helado o fuiste vos.

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